jueves, 31 de octubre de 2013

La mortal amada: Vampiros de Scanguards por Encarni Arcoya,

La mortal amada de Samsom: Vampiros de Scanguards, CONCURSO DE RELATOS BUKUSONLINE #BUKUSCE
La escena pertenece al libro La mortal amada de Samsom: Vampiros de Scanguards. Escena cuando los amigos de Samsom, después del cumpleaños, junto con la stripper, se van y Amaury invita a la stripper a irse con él.



La mortal amada de Samsom: Vampiros de Scanguards




        Ya en la calle, la mano de Amaury no se amedrentó tocando a la stripper el trasero a la vez que la cogía de la cintura para empujarla hacia él a fin de que sintiera lo que, en unos minutos, si no tardaban mucho en llegar a su apartamento, iba a estar enterrado en ella.
   – Amaury, ¿te importa si me uno a la fiesta? - Preguntó Ricky. Thomas y Milo estaban más apartados.
   – ¿Y tu chica?
   – A ella no le importará. - Contestó guiñándole a la mujer. - Sabía que podía ocurrir, por eso escogió a su amiga. - Amaury los miró y supuso que ellos dos ya se habrían “entendido” alguna otra vez.
   – Nosotros nos vamos. - Intervino Thomas, su brazo rodeando posesivamente a Milo quien los miró asintiendo a modo de despedidas, un hombre de pocas palabras.
   – ¿Quién se carga de hablar mañana con Samsom? - Inquirió Amaury.
   – ¿Qué quieres? ¿Aguarnos la noche? - Lo acusó Ricky.
   – No, en realidad quiero saber cuál de nosotros estará lo bastante cuerdo como para lidiar mañana con ese mastodonte que acabamos de dejar. Porque conmigo no contéis. - Y al tiempo que decía esto sus labios se enterraron con fiereza en los de la stripper que continuaba en sus brazos, ahora incapaz de moverse o articular palabra mientras él estaba siendo rudo al besarla. Cuando apartó sus labios un leve resplandor de sangre hizo que Ricky tuviera que tragar con dificultad ante el olor de la sangre.
   – Yo me encargaré. - Propuso Thomas. - Vosotros estaréis demasiado borrachos por la juerga que os vais a montar. - Vaticinó éste.
   – Sabía que podía contar contigo, hermano. - Agradeció Amaury. Thomas levantó una ceja dándose cuenta de lo que acababa de hacerle. Había caído en su trampa sin quererlo. Suspiró derrotado e instó a su compañero a moverse hacia la oscuridad de la calle. Cuando los perdieron de vista, tanto Amaury como Ricky se volvieron a la chica con unas sonrisas que no transmitían nada bueno. - Empieza la diversión, pequeña vampiresa.
        Apenas habían tardado diez minutos en llegar cuando, en la misma puerta del apartamento, Amaury no se había podido resistir a volver a probar esos pechos que se veían tan apetitosos conforme andaban hacia su casa, contoneándose, elevándose y cayendo paso a paso, un tormento tal que lo había puesto duro como una roca y preparado para una noche llena de lujuria, salvaje y deliciosa como a él le gustaba, con alguien con quien no tendría piedad pues sabía que era tan fuerte como él.
   – Amaury, las llaves... - Siseó su amigo llamándole la atención. - Y ni se te ocurra morderla. - Lo avisó.
        Palpando sus pantalones, buscó las llaves de su apartamento sin mucho resultado. Quizás estaban en su chaqueta, o en otra parte pero, ahora mismo, lo único que tenía en su mente era ese pezón que se había endurecido en su boca y con el que jugueteaba su lengua y los colmillos, amenazándolo con morderle en ese lugar.
   – Maldita sea... - Blasfemó dejando el pecho para tocarse por todo el cuerpo buscando las llaves.
   – ¿Tiro la puerta? - Propuso Ricky.
   – Ni lo sueñes, tío, que después me toca levantarme a arreglarla y no me apetecerá nada. Finalmente consiguió dar con ellas y metió la que correspondía en la cerradura para abrir la puerta. Cedió el paso tanto a la stripper como a su amigo y cerró de nuevo, con llave, dejándola en la misma puesta. Se dio la vuelta para encontrarse que Ricky había apresado a la chica contra la pared y era él el que ahora tenía el pezón en su boca mientras que, con la mano, le masajeaba el otro pecho, su dedo pulgar y corazón apretando el pezón y tirando suavemente de él.
   – Cabrón... - Gruñó Amaury. Se deshizo de toda su ropa mientras escuchaba las risas de los otros dos vampiros, hasta que la stripper vio la herramienta con la que tendría que lidiar durante varias horas, y se quedó muda.
   – Parece que no has visto una así. - Dijo Ricky apartándose de ella para hacer lo mismo que Amaury desnudándose delante de ella, como si los strippers fueran ellos y no la que ahora tenía más ropa de la habitación. Ahogó una exclamación cuando vio a éste desnudo delante de ella como Amaury, los dos con los brazos cruzados, mientras otra parte de su cuerpo estaba bastante excitada y... “elevada”.
   – ¿No te parece que ahora deberías deleitarnos tú con lo que sabes hacer? - Sugirió Amaury mirándola de una forma que la hacía calentarse hasta más no poder. Lentamente, moviéndose en una cadencia rítmica, fue despojándose de la poca ropa que llevaba del uniforme de enfermera hasta que solo le quedó el fino tanga que llevaba. Cuando estaba a punto de quitárselo, las manos de Ricky la detuvieron.
   – Eso es cosa mía. - Le aclaró. Miró hacia atrás. - ¿Arriba o abajo?
   – Arriba. - Contestó Amaury. - Tengo un asunto pendiente con esos dos globos.
        La chica entrecerró el ceño, más cuando vio que Ricky se agachaba obligándola a abrir las piernas y Amaury avanzaba hacia ella cogiéndole de las muñecas y levantándole los brazos para fijarlos en la pared. Sintió la respiración de Amaury sobre su pecho y no pudo evitar gemir de placer al tiempo que la brisa que salía de la boca de Ricky la acariciaba entre las piernas en ese lugar que empezaba a humedecerse con rapidez.
   – Siempre tan predispuesta, preciosa... - Murmuró Ricky pasando un dedo sobre el tanga y viendo cómo éste se empapaba de los jugos de ella. Se removió hasta que notó la boca presionándole en los pechos. Si se movía más era capaz de morderla. El gruñido de advertencia de él le dejó claro que lo haría. Los dedos de él se movían con habilidad sobre su pecho libre sin que sintiera celos del otro que, en esos momentos, estaba atrapado por una lengua juguetona que lo presionaba y lamía moviéndolo de un lado a otro.
        Volvió a ser consciente del dedo de Ricky acariciándola sobre el tanga, esta vez con más presión, quedándose unos segundos más encima de su clítoris, que empezaba a hincharse y a necesitar ese toque. Su propio cuerpo empezaba a incendiarse y a necesitar que esos dos hombres hicieran algo más que solo tocarla de ese modo.
   – Vamos, sementales... - Tentó ella. - Dadme lo que quiero... Ambos se apartaron y rieron contemplando cómo se contorsionaba para incitarles, aunque poco más iba a conseguir en el estado que estaban ya. Ricky miró a Amaury y señaló con la cabeza el salón donde podía verse un sofá grande. Éste asintió con una sonrisa traviesa.
   – Ven aquí, preciosa, vamos a ocuparnos bien de ti y tú de nosotros. Con solo los tacones, se dejó conducir hasta entrar en un salón donde reinaba un sofá grande y una televisión más grande aún. Algunos muebles dispersos eran toda la decoración que completaba el lugar.
        Lejos de tumbarla en el sofá, la detuvo por detrás de éste empujándola para que se echara sobre el espaldar de modo que quedaba inclinada exponiendo su trasero mientras su vientre y pechos se presionaban sobre el colchón. Alguien le acarició las nalgas propinándole algunos azotes que sacaron de ella gemidos de placer y más humedad de su interior. Otra mano le alzó la cabeza para encontrarse, frente a frente, con uno de los penes de sus compañeros de juegos.
   – Ya sabes qué hacer con él. - Le dijo Amaury. - A ver de lo que eres capaz. Al no poder usar las manos, ocupadas en sostenerse sobre el sofá para no forzar el cuerpo, su lengua salió para lamer la punta del miembro que se presentaba delante de ella. Fue haciendo círculos sobre el glande y, conforme avanzaba, su boca iba tragándose se pene que la obligaba a abrir lo más posible para albergarlo. Sin embargo, no tuvo demasiado tiempo para acostumbrarse a él cuando Amaury empujó con fuerza para meterse dentro de ella. Sus caderas se movían con rapidez follándola en su boca, apenas con tiempo para hacer nada más, un simple receptáculo en esos momentos.
        Empezó a notar que algo ocurría también en su trasero. Las manos de Ricky habían estado azotándola y ahora, la caricia que le daba, más que calmarla le hacía querer moverse para apartarse. Sin resultado. Ricky cogió el tanga tirando de él para que presionara sobre su clítoris y siguió haciéndolo con fuerza hasta que la tela cedió y se rompió ante la sorpresa de la chica. Ahora, expuesta por completo, el aire fresco casi le hizo tener un orgasmo. El peso de él sobre su espalda y el beso que le dejó en la nuca le hizo apretar las piernas.
   – Aún no, ricura, todavía no estamos dentro para que puedas hacer algo así. - Sabía que el pene de él, caliente y húmedo, estaba en sus nalgas y quería que lo introdujera dentro donde ya las contracciones eran dolorosas. Gimió intentando llamarle la atención mientras se sostenía con una mano para, con la otra, acariciarle la cadera a él, empujándole hacia ella. - ¿Lo quieres? - Intentó asentir.
   – No seas malo, dáselo, está hambrienta ahí abajo, y ya la estoy alimentando aquí. - Intervino Amaury.
        Se apartó un poco para coger su pene y llevarlo hasta la entrada de su vagina, sin meterlo, no, hasta que las manos de él estuvieron en la cintura de ella y se ayudó de ese agarre para empujar con fuerza derribando cualquier barrera que pudiera haber. El grito oculto por el pene de Amaury silenció lo que iba a decir pero sus propios colmillos se extendieron provocando con la fricción al vampiro que tenía en su boca. Al contrario de lo que ella hubiera pensado, Amaury siguió penetrándola en la boca a un ritmo acompasado con su compañero que la penetraba por detrás, su cuerpo temblando ante dos ejemplares que iban a partirla en dos como siguiera así. Su boca tenía ya el sabor de él y cada vez había más presemen proveniente de su interior. Mientras, los ruiditos que hacía su cuerpo al entrar y salir el pene de Ricky, la iban poniendo más y más.
   – Ya casi llego... - Le avisó Amaury sin demasiado tiempo para prepararse para la oleada de semen que le quemó la garganta y que tuvo que tragar con rapidez. Parecía que su pene se había hinchado el doble y que su boca no se cerraría después de eso. Lo sacó satisfecho por el resultado pero, y pudo comprobarlo con sus ojos y mano, todavía duro como una piedra. Ricky le levantó una pierna hasta que la sostuvo con su antebrazo girándola para tenerla frente a frente mientras volvía a penetrarla.
   – Hola preciosa. - Le dijo antes de besarla y presionar sus pechos sobre su torso para sentir esas dos perlas duras en su cuerpo. - ¿Preparada para un doble?
        No tuvo demasiado tiempo para responder cuando notó el pene que, segundos antes, había estado en su boca, buscando su lugar en el ano, presionando y empujando para entrar, con varios embistes, hasta que estuvo bien profundo en ella. Se puso de puntillas con la pierna que le quedaba aunque sospechaba que ya no se sostenía por si sola sino que eran ellos quienes lo hacían, así como llevar el ritmo. Cuando uno salía, el otro entraba, de manera precisa, nunca vacía de ningún modo. Estaba a punto de venirse e iba a ser un momento único que no había experimentado en todos sus años de vampira.
        Las respiraciones de los tres se iban compaginando, todos ellos llegando a su límite para alcanzar el orgasmo que habían creado juntos. Fue entonces cuando ellos cambiaron el ritmo y, en lugar de penetrarla uno a uno, lo hicieron al unísono, llenándola en sus dos agujeros. Una vez. Otra. Otra más. Cada vez eran más bruscos y la penetración más profunda. La mano de Ricky la obligó a acercarse y besarla mientras Amaury la besaba en el cuello antes de morderla y beber de su sangre, lo que provocó su propio orgasmo al que siguieron el de ellos, ambos llenándola de su semen, éste cayendo al suelo. Su cuerpo se convulsionaba mientras un segundo orgasmo la atravesaba y podía sentir los temblores de los penes de ellos.
   – Sencillamente deliciosa. - Susurró Amaury relamiéndose los labios y colmillos.
   – ¿Lista para un segundo round? - Propuso Ricky saliendo de ella, igual que Amaury, y cogiéndola en brazos para llevarla a la cama. - Esta noche va a ser memorable, preciosa.


Si quieres leer más sobre está obra:
La Mortal Amada de Samson: Vampiros de Scanguards Series, Book 1 (Vampiros de Scanguards #1)
Este relato ha sido escrito por Encarni Arcoya
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